Idiomas del Sitio

Encuesta

Para la elección a Presidente de la República, ¿Cuál es tu candidato favorito?
 

Comentarios Recientes

Google +1


By PLAVEB

@moreloszacnn

Feed

Leyenda: El Confesor de Difuntos. E-mail
Escrito por L.I. Javier Carrillo   
Jueves, 27 de Octubre de 2011 11:40

Sacerdote Católicos  - Morelos Zacatecas

Tal vez alguien diga que la siguiente narración no es leyenda, sino una historia real, pero resulta que como no puedo presentar pruebas documentales para comprobar su veracidad, la he clasificado en el grupo de las leyendas.

Cuenta la tradición oral, que varias personas han observado que el sacerdote al que se refiere la siguiente narración, en verdad administró el Sacramento de la penitencia a seres invisibles, por eso se afirma que confesaba difuntos.

No se nos vaya ocurrir el pensamiento, de que el citado ministro religioso estaba fuera de sus cabales o mejor dicho que le fallaban sus facultades mentales. Nada de eso, estaba bien cuerdo, en pleno uso de sus capacidades cerebrales, aunque las facultades físicas le fallaban bastante a consecuencia de sus casi 90 años de edad.

Analicemos brevemente el asunto:

Este sacerdote, cuyo nombre omito por razones obvias, nació allá por el año de 1914, fue campesino de origen, por lo cual conocía perfectamente las labores del campo y estaba acostumbrado al trabajo pesado.

Ingresó al seminario en plena época de la revolución cristera, terminó sus estudios en la ciudad de Montezuma en los Estados Unidos. Fue ordenado sacerdote en la ciudad de Zacatecas y realizó su cantamisa con mucha solemnidad en su natal Morelos, Zacatecas.

Estuvo asignado a muchas vicarias y parroquias de la diócesis. Casi todos los pueblos en los que prestó sus servicios están muy alejados de la capital del Estado y en todos esos lugares se encuentra la huella de su ministerio.  Muchachos que eran sus feligreses platican muchas cosas extraordinarias de este hombre.

Nunca ha aceptado que se hable sobre él, lo que deja entrever entre otras cosas, una humildad digna de ser admirada.

Cuando los años se le hicieron pesados y el trabajo diario cobró su cuota mediante enfermedades y el cansancio, ya no pudo estar adscrito a lugares lejanos, por lo cual el Obispo de la diócesis lo asignó a su pueblo natal, algo así como jubilado, pero el espíritu de servicio al que se había acostumbrado, lo impulso a seguir trabajando con mucha energía como si estuviera en la flor de su edad.

Largas horas de día y de la noche las dedicaba a administrar los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Me consta que en incontables ocasiones era levantado a las horas de la noche o de la madrugada a confesar algún moribundo. Muchas veces a petición de los enfermos o de los ancianos, era invitado a platicar con ellos durante largas horas del día.

Existen en la parroquia un grupo de Adoración Nocturna, algunos de sus socios son los que dan testimonio de los casos de confesiones extrañas.

Dicen los informantes, que en varias ocasiones después de confesar a los miembros del grupo, el sacerdote se quedaba sentado en el confesionario, eran a veces las doce de la noche y el sacerdote seguía ahí, pero lo más raro era que hacía todo el ritual de la confesión y hasta se le veía mover la mano dando la absolución.

Desconcertados los veladores nocturnos, se llamaban unos a otros para observar el extraño caso, sorprendidos los observadores, algunos se intimidaban, otros se llenaban de curiosidad, pues nunca veían a los penitentes, mientras el sacerdote se movía de ventanilla a ventanilla y hablaba con seres invisibles como así estuviera confesando a personas reales. Esto lo observaron los informantes en varias ocasiones y en noches diferentes.

Entre los años 2000 y 2001, el Sacerdote tenía la costumbre de quedarse haciendo oración durante la noche dentro del templo parroquial, eran a veces las dos de la madrugada y el hombre no salía del templo, por lo que el sacristán y otras personas renegaban por no poder cerrar las puertas laterales del templo o por que se consumía mucha electricidad mientras el religioso permanecía en oración.

Resulta de que no estaba sólo en oración, sino que según el sacristán sucedían otras cosas. Uno de esos días al ayudante se le ocurrió observar al ministro para ver qué era lo que hacía. La sorpresa del mirón fue mayúscula cuando se dio cuenta que el padrecito hablaba con alguien, no era que rezara en voz alta, sino que daba consejos como si estuviera con alguna persona real, pero según el observador, nadie estaba con el clérigo, luego el auxiliar observó que el sacerdote hizo todo el movimiento de dar la bendición y la absolución y dijo plenamente escuchable ¡Que descanses en paz!.

El pobre acólito se quedó como mudo. En eso el sacerdote se levantó para salir del lugar, el observante se escondió para no ser visto, el ministro apagó las luces y cerró la puerta para retirarse, mientras el pobre mirón gritaba desesperado, ¡No cierre, no me deje aquí!, el religioso abrió de nuevo y pregunto al muchacho ¿Qué estabas haciendo ahí? El ayudante para disimular su descubrimiento, dijo: Esperaba que Usted terminara para apagar las luces y cerrar la puerta. Pero la verdad era que temblaba de pies a cabeza por andar observando lo inexplicable.

Muchas otras historias o anécdotas se cuentan de este anciano sacerdote, aquí se anotan algunas como testimonio de lo que varias personas dicen han observado.

Este es un caso extraño y extraordinario, pero la tradición oral lo cuenta y en este documento se registra para que las generaciones posteriores, conozcan hasta lo insólito de su pueblo.

Fuente: Tesoros, Brujas, Difuntos y Espantajos en Morelos Zacatecas.

Cronista Municipal.


blog comments powered by Disqus
Última actualización el Domingo, 30 de Octubre de 2011 11:46